Durante los primeros días después del nacimiento, es común que las madres refieran dolor en los pezones, lo cual se considera normal si sucede en los primeros minutos de la toma, «pero si el dolor no desaparece en los primeros días, o bien no se limita al inicio de la toma, se considera anormal y, aunque no es una indicación para la suspensión de la lactancia, es necesario tratarlo para que la madre no opte por abandonar esta práctica», explica Alba Lucía Cardona Cardona, enfermera jefe de la UCI Neonatal del Hospital Universitario del Valle.
Es por esta razón que lo más importante es prevenir, y si el dolor ya está presente, esto se debe a factores como «la mala colocación del bebé, a un mal agarre del bebé al pecho o la combinación de ambas. La madre y el bebé deben estar cómodos, contacto ombligo con ombligo, con la cara mirando hacia el pecho y la nariz hacia el pezón. Si el pecho es muy grande, se recomienda sujetarlo en forma de C, esto permitirá el adecuado vaciamiento del pecho y la producción sostenida de leche, para una lactancia exitosa», recomienda Cardona.
Adicionalmente, otros factores que pueden influir en el dolor durante la lactancia, son las alteraciones anatómicas del bebé (frenillo lingual corto o la mandíbula retraída), además de la congestión mamaria o la acumulación de líquidos.
Para evitar esta condición de dolor, lo ideal es «recibir una asesoría en lactancia materna prenatal, en la cual se educa a la madre sobre las condiciones que se requieren para empezar con pie derecho la lactancia materna, como por ejemplo, garantizar el contacto piel con piel en la primera hora de nacimiento y el inicio temprano de la lactancia materna. También se explican las dificultades a las que se puede enfrentar, como el tema de agarre y la manera de abordarlas correctamente, para garantizar la continuidad de la lactancia materna», explica Paula Andrea Varela Rúa, médica y asesora de lactancia materna.
Alba Lucía Cardona Cardona, enfermera jefe de la UCI Neonatal del Hospital Universitario del Valle, nos trae algunas recomendaciones que debemos tener en cuenta para disminuir el dolor en los pezones durante la lactancia:
- Prepárate física y mentalmente para la lactancia.
- Exposición de los pechos al sol cuando se está exponiendo al bebé al baño de sol.
- Ejercicios de respiración, de tres a cinco veces, profunda y lentamente.
- Posicionar de forma adecuada al bebé, para mejorar el agarre al pecho.
- Nunca retirar bruscamente al bebé del pezón, sin antes introducir el dedo de la madre a la boca del bebé para liberar la presión.
¿Sabías que amamantar a tu bebé trae grandes beneficios para tu salud? ¡Así es! Esto contribuye a la salud y bienestar físico y mental, además de reducir el riesgo de padecer cáncer de ovario y mama. Finalmente, integra la familia, estrechando el vínculo afectivo entre madre e hijo.
Asimismo, recuerda que actualmente no existe evidencia científica que compruebe que las «cremas que se comercializan para tratar el dolor en los pezones sirvan, por el contrario, pueden empeorar la condición, ya que retrasan la cicatrización de las grietas. Lo recomendable para esta condición, a parte de corregir la causa, como se mencionó anteriormente, es dejar los pechos al aire libre y, cuando se pueda, exponerlos al sol, para ayudar a la cicatrización de las grietas; evitar los protectores de lactancia, ya que estos contribuyen a la humedad, empeoran el cuadro y pueden predisponer a infecciones por hongos», añade Varela.
La principal recomendación que nos brindan las expertas, es que las madres siempre se informen de fuentes confiables sobre la lactancia materna y todo lo relacionado a la maternidad, puesto que se han creado diferentes mitos que generan ansiedad e inseguridad en las mujeres.
«La lactancia es un proceso natural que requiere acompañamiento continuo para aclarar las dudas que se van presentando», recomienda Varela.