Se considera parto prematuro a aquel que se produce antes de la semana 37. Un bebé que nace antes de este tiempo, tiene muchos más riesgos de sufrir anomalías que uno que haya terminado su desarrollo en el vientre de la madre, hasta la semana 41.
Aunque no existe una causa específica para tener un bebé prematuro, sí se pueden establecer unos parámetros comunes desde el punto de vista materno. «Existen diferentes causas para que la gestación no llegue hasta la última semana 41; entre ellas, la edad de las madres, inferior a los 18 años o superior a los 40; historia previa de parto prematuro; factores uterinos (incompetencia cervical, miomas, malformaciones uterinas); rotura prematura de la bolsa secundaria e infecciones vaginales», señala el pediatra Jorge Castrillón Moreno, de la clínica Materno Infantil.
El doctor Castrillón agrega: «Las secuelas para el recién nacido son más graves en cuanto el parto sea más prematuro, debido al grado de madurez de los órganos vitales. Si los órganos no han llegado a desarrollarse del todo, los sistemas respiratorio, nervioso, digestivo y renal pueden estar comprometidos. De hecho, es bastante común que el sistema respiratorio, en este caso los pulmones, se vean afectados. Cuando esto sucede, el bebé necesita un aparato para poder respirar», explica el pediatra.
Muchos de los bebés prematuros terminan en incubadora, un espacio que tiene la finalidad de brindar un ambiente propicio para la maduración de los recién nacidos. Es de material transparente, posee un acolchado para acostar al bebé y cuenta con entradas de aire y ventanas. «Además, incluye sistemas de control que permiten saber en tiempo real el peso, el ritmo cardíaco, y la actividad cerebral del niño», comenta el pediatra.
El bajo peso al nacer es uno de los factores de riesgo. La mayoría de los recién nacidos a término completo pesan más de 2.5 kg (cerca de 5 libras). Un bebé que al nacer pese menos que eso, tiene más riesgo de tener diferencias en la manera de pensar y aprender.
En cuanto a la alimentación, el médico dice que muchas veces cuando los pequeños no son capaces de obtener la leche materna por sí mismos, se les administra a través de una sonda nasogástrica. «Como ingieren pocas cantidades, su curva de crecimiento es más lenta que la de un bebé normal».
Hoy, gracias a los avances tecnológicos, médicos, y de asistencia al recién nacido, la tasa de supervivencia de bebés prematuros en el mundo aumentó y se muestra positiva.
Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud señalan que al menos el 90% de los bebés que nacen después de la semana 28, sobreviven.