El ácido fólico es una vitamina necesaria para la formación de glóbulos rojos y blancos, y la producción de ADN. Es muy importante en las personas, especialmente en las mujeres durante la etapa del embarazo.
La falta de ácido fólico puede provocar anemia y un nivel bajo de glóbulos blancos y plaquetas, pero en las embarazadas, además, es indispensable su ingesta para una correcta formación del feto.
«Se prescribe a las mujeres en estado de embarazo para evitar defectos congénitos que tienen que ver con el cierre del tubo neural, donde se origina el encéfalo y la columna vertebral. Esto lo denominamos anencefalia, que es cuando el extremo superior de este tubo no cierra adecuadamente. También se puede presentar la espina bífida, y tiene que ver con una malformación de la columna», señala el médico pediatra Jorge Agudelo, de la clínica Farallones.
El ácido fólico es una vitamina fundamental para el desarrollo del sistema nervioso de los seres humanos, un proceso que se da en las primeras semanas del embarazo.
El especialista señala, «la evidencia científica demuestra que, si la mujer consume ácido fólico en dosis adecuadas durante al menos tres meses antes de la concepción y hasta las primeras siete semanas de gestación, el riesgo de que un bebé sea afectado por estas malformaciones disminuye hasta en un 75 %».
¿Cómo consumir el ácido fólico?
El ácido fólico está presente en algunos alimentos en forma natural, como la leche, los huevos; frutas como el melón, el banano y los cítricos; legumbres como los garbanzos, los fríjoles y las lentejas; en los vegetales de hoja verde, entre ellos, las espinacas, coles y la lechuga. «Sin embargo, esta dosis no es suficiente para prevenir las malformaciones posibles en el embarazo. Por eso, la recomendación es recibir un suplemento de ácido fólico de 0,4 mg. por día, desde tres meses antes de la concepción y hasta cumplidas las primeras 10 semanas de embarazo», puntualiza el doctor Agudelo.