Pasar más tiempo con los hijos y además jugar con ellos es algo que todo padre debería hacer. Los especialistas coinciden en que el juego en la primera infancia es una necesidad para el aprendizaje y el desarrollo emocional de los menores.
El juego familiar crea escenarios ideales de comprensión y comunicación que potencia el aprendizaje espontáneo del niño. Con solo 15 o 20 minutos diarios de diversión en familia los infantes empiezan a ser mas tolerantes y creativos.
“El juego además fomenta la adquisición de valores. Gracias a estos espacios, podemos educar de una forma armónica en empatía, en paciencia y en tolerancia a la frustración. Todos tenemos la tendencia a mostrar valores de forma autoritaria, con el enojo o la rigidez, pero el juego es la mejor forma”, asegura la psicóloga infantil Lorena Rodríguez.
Según la experta, cuando se juega con los hijos se produce una acción directa y divertida que ayuda a la creatividad, a la imaginación y a conocer mejor y de verdad a nuestros hijos. Muchos niños no son capaces de expresar sus emociones, no saben como hacerlo, y el juego es la mejor herramienta para saber lo que les pasa», agrega la doctora Rodríguez.
De hecho, está demostrado que los padres que se implican bastante en el juego con sus hijos tienen muchas más probabilidades de criar niños felices.
Aunque los expertos en educación infantil recomiendan al adulto involucrarse, también es importante que le brinden espacios propios a los menores, pues parte de la crianza significa ofrecerles a los hijos elementos para desarrollar su autonomía e independencia. “Esto se debe hacer siempre y cuando estén a salvo de cualquier peligro y los estemos vigilando, es importante dejar que se esfuercen por hacer algo nuevo y difícil”, puntualiza la psicóloga.
Algunos juegos que puedes realizar con tus hijos
Inventar un cuento:
Es más divertido si los padres jugamos con ellos. Alguien empieza la historia y los demás, por turnos, van añadiendo un par de frases hasta completar el cuento. Lo mejor es que un adulto vaya escribiéndolo. El resultado suele ser un cuento muy divertido.
En qué animal estoy pensando
Un niño elige un animal y, sin decírselo a nadie, lo imita al frente de todos. El que lo adivine ocupará su lugar. Y así sucesivamente. No vale hablar, solo se permite hacer gestos y sonidos.
Adivina el objeto
En una bolsa se ponen diferentes objetos: una cartera, algodón, una peineta, una media, etc. Los niños, por turnos, deben meter la mano en la bolsa, tocar un objeto y adivinar qué es. Cuando lo logren, sacarán el objeto y cogerán otro.