Para lograr nuestros objetivos es importante fijarlos con actividades y plazos realizables por cada propósito; es decir, colocar fecha límite para cada uno. Por ende, se recomienda que dichos objetivos sean sí o sí alcanzables, y deben ser medibles y verificables. Estos deben ser:
– Específicos: es necesario hacerse estas preguntas: ¿cómo?, ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿con qué?, ¿con quién? Cuanto más detallada sea la información, más fácil será definir el objetivo.
– Alcanzables: se hace necesario analizar lo que se ha logrado hasta el momento, esto permite saber si vamos por el camino que nos llevará a la consecución de nuestro objetivo o si es necesario realizar algún ajuste en los objetivos propuestos.
– Medibles: se debe medir efectivamente lo que se ha logrado. Para ello, es necesario involucrar porcentajes, cantidades exactas, plazos o tiempo determinado.
– Realistas: debes analizar muy bien si los recursos que posees o tienes serán útiles para cumplir tus objetivos o trabajar en cómo alcanzarlos.
Lo más importante es “tener los propósitos muy claros y ser consciente de lo que se quiere lograr. Una vez se tiene claridad, se debe visualizar cada propósito y luego planear las estrategias u objetivos a desarrollar. El siguiente paso es enfocarse en ellos y desarrollar, de manera disciplinada y constante, cada paso a paso del plan, teniendo en cuenta dar un paso a la vez, pensando siempre en presente y en positivo. Si es posible, busca una red de apoyo, especialmente, personas con quien se pueda contar en momentos difíciles”, explica Jaqueline Molina Rodríguez, hipnoterapeuta, teoterapeuta y mentora.