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¿Sabes cuál es tu tipo de piel y sus cuidados?

¿Sabes cuál es tu tipo de piel y sus cuidados?
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La piel es el órgano más grande del cuerpo humano, entre sus funciones más importantes se encuentran protegernos de factores externos, como sustancias químicas, bacterias, el sol y la temperatura; por eso, conservarla en el mejor estado posible no es solo un tema relacionado con la belleza, sino también con la salud y el bienestar.

Día a día, la piel está sometida a aspectos que la afectan, como la contaminación, el clima, el polvo, el humo, entre otros factores que la impactan de manera negativa. Es por este motivo que resulta complejo mantenerla saludable, y lograrlo requiere de algunos conocimientos básicos, los productos adecuados, una alimentación equilibrada y, sobre todo, constancia.

La piel está compuesta por varias capas dérmicas que constituyen la primera defensa biológica del organismo humano, impidiendo el ingreso de patógenos a los órganos vitales y, también, reúne características que la dotan de identidad, como color, cicatrices y arrugas.

Además, es el órgano encargado de regular la temperatura y el metabolismo del cuerpo y, gracias a ella, contamos con el sentido del tacto, que nos permite explorar el mundo, protegernos y disfrutar de múltiples sensaciones.

¿Cuáles tipos de pieles existen y cómo cuidarlas?

Un aspecto importante a tener en cuenta es que todas las pieles requieren el uso diario de protector solar y recibir una limpieza e hidratación específicas.

– Piel normal: tiene una textura suave y luce uniforme; sus poros son considerablemente pequeños.

Este tipo de piel es la más fácil de cuidar. Se conserva hermosa empleando geles de limpieza purificantes y una crema hidratante que ayude a prevenir manchas y el envejecimiento prematuro.

– Piel grasa: tiene un aspecto brillante y presenta rasgos de envejecimiento tardíos. Presenta espinillas, acné y puntos negros, debido a la producción excesiva de sebo.

Para su cuidado, preferir productos limpiadores que no sean agresivos, exfoliar y emplear aguas micelares y, ante todo, desmaquillarse muy bien; de esta manera, se eliminarán partículas o impurezas que a lo largo del día la agreden o afectan. La limpieza se debe realizar dos veces al día, en la mañana y en la noche.

– Piel seca: se ve y siente áspera, y los poros lucen cerrados.

Para cuidarla, se deben evitar factores como el frío, pues en el invierno su aspecto suele empeorar; así como la calefacción, altas temperaturas, el viento, y jabones fuertes y con ingredientes agresivos. Resulta muy importante el consumo regular de agua y realizar una limpieza suave, sin frotar. Le favorecen los productos hidratantes y nutritivos (aplicados varias veces a lo largo del día), en presentaciones como cremas, bálsamos o aceites.

– Piel mixta: las glándulas sebáceas trabajan principalmente en la zona T (comprende la frente, la nariz y la barbilla). Tiene rasgos de piel seca y grasa.

Para su limpieza, preferir agua tibia y utilizar productos libres de aceites. En la “Zona T”, aplicar cremas que no sean grasosas y utilizar exfoliantes dos veces por semana. En las zonas secas o normales, aplicar productos hidratantes, para evitar irritaciones.

También existen otros dos tipos de piel menos comunes, la piel sensible y la piel con tendencia al acné. En la piel sensible aparecen erupciones (granitos) frecuentes y suele reaccionar negativamente frente a algunos productos o factores del medio. Se recomienda evitar el uso de exfoliantes, preferir siempre productos suaves y aptos para pieles intolerantes o sensibles, en cantidades moderadas (lo justo). Al limpiarse, hacerlo con mucho cuidado y sin frotar; es importante no abusar del maquillaje y, antes de dormir, retirarlo completamente con suavidad. Se recomienda consultar al especialista (dermatólogo) para recibir orientación sobre los productos y el modo de uso.

El otro tipo de piel menos común es la piel con tendencia al acné. Es gruesa y cuenta con una textura desigual y áspera; además, tiende a enrojecerse y presentar muchas espinillas y erupciones. Este tipo de piel debe ser tratada con gran delicadeza. Tal y como sucede con la piel sensible, lo más recomendable es consultar al especialista, quien te brindará las indicaciones acerca de los productos adecuados y el modo de empleo.

A continuación, encontrarás un cuestionario para que puedas reconocer si tu tipo de piel es normal, seca, grasa o mixta. ¡Anímate y hazlo!

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