El 07 de diciembre la familia de Karen Bonilla se reúne para darle la bienvenida a las fiestas decembrinas, preparan natilla y buñuelos para unas 20 personas, encienden las velitas y juegan al amigo secreto. “Todos sacamos un papelito con el nombre de alguno; niños entre niños y adultos con adultos, no endulzamos y entregamos un regalo el 24 de diciembre”.
Así como la familia de Karen escoge el amigo secreto, existen otras alternativas de juegos o aguinaldos para estas fechas. Según Pepe Rodríguez, autor del libro Mitos y Ritos de la Navidad, “los aguinaldos son una costumbre cuyo origen data de muchísimo antes de la era cristiana, con el ritual de dar regalos durante el solsticio de invierno y comienzo de año, que fue habitual en todas las culturas de la Antigüedad”, y está enmarcada en el dar y recibir para propiciar la abundancia.
En Lazos Delagente te compartiremos algunos de estos juegos, para que este año empieces con esta tradición y compartas un momento divertido con tu familia y amigos.
– Pajita en boca: es uno de los juegos de aguinaldos más populares, que consiste en tener siempre algo en la boca. No tiene que ser un “palito”, también puede ser un chicle, un dulce… ¡lo que sea! El hecho es que cuando alguien de la familia te diga “pajita en boca”, debes abrirla y mostrar lo que tienes. Si no hay nada, ¡perdiste!, bien sea puntos o tendrás que darle un regalo a la persona que te descubrió con la boca vacía.
– Beso robado: se puede jugar durante la época de las novenas navideñas (del 16 al 24 de diciembre). Este juego consiste en robarle un beso a la pareja, pero no dejar que ella te lo dé a ti. Hay variaciones y eso dependerá de la creatividad. Puede ser que se juegue solo a un beso y un solo día y quien lo robe se gana el aguinaldo. Otra opción es poner un límite (10 besos) y quien llegue primero a esa cifra se ganará el regalo del perdedor.
En esta época decembrina juega aguinaldos y festeja el amor y la alegría que siempre deben primar en tu hogar.
– Esconder el Niño Jesús: se debe esconder la diminuta figura del Niño Dios, la del pesebre, y hacer que todos la busquen. En las materas, en una olla de la cocina, detrás del televisor, en un cuadro… Cada año es un misterio y la búsqueda puede durar todo el día. Quien lo encuentre, gana el premio.
– Preguntar y no contestar, y el sí y el no: es difícil resistirse a guardar silencio. Para ganar, hay que quedarse callado ante preguntas tan sencillas tipo: ¿cómo estás?, ¿cómo amaneciste?, ¿cómo vas?, ¿tienes calor?, entre otras. Preguntar y no contestar es un juego difícil, porque hay que prestar mucha atención; el que dé una respuesta, pierde y paga el aguinaldo.
El sí y el no es muy similar, aquí el jugador escoge su palabra prohibida, una de esas dos (sí o no). La otra persona deberá tratar de que la diga, y está el ingenio para cambiarlas por sinónimos como: sin duda, efectivamente, negativo, etc. El que pierda debe dar el regalo.