¿Cómo prevenir las muertes por enfermedades cardiovasculares?

Las dietas poco saludables, la inactividad física, el consumo de tabaco y de alcohol, se caracterizan por ser los factores de riesgo más importantes en enfermedades cardíacas.

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Las enfermedades cardiovasculares son responsables de la gran mayoría de las muertes a nivel mundial. Según la OMS, el 32 % de las muertes en el 2019 estuvieron relacionadas con este tipo de enfermedades. En el caso de Colombia, el 28,7 % de todas las defunciones son por padecimientos cardíacos. De hecho, en los hombres predomina la enfermedad coronaria y, asociada a esta, la enfermedad cardíaca isquémica; y en las mujeres predominan las enfermedades relacionadas con la hipertensión arterial, como la enfermedad cerebrovascular y la insuficiencia cardíaca, siendo estas las que más problemas de salud pública traen al país.

Bajo este contexto, se calcula que para el año 2030 morirán cerca de 23,6 millones de personas por enfermedades cardiovasculares, y se pronostica que seguirán siendo la principal causa de muerte a nivel global.

“Hay varias explicaciones fundamentales para la gran cantidad de muertes por enfermedades cardíacas, entre ellas: deficiencias en los tratamientos, aumento en los factores de riesgo que van muy de la mano con fallas o inexistencias de programas de protección y prevención, que podrían ayudar a disminuir el riesgo de contraer este tipo de enfermedades o el agravamiento de las mismas”, afirma Claudio Campos, director de enfermedad arterial coronaria para Siemens Healthineers Latinoamérica.

Hoy en día las soluciones digitales en salud han sido clave para obtener información de las causas y el estado actual de la población con padecimientos cardíacos. Sin duda, esto ha servido para que los profesionales de la salud tengan un panorama más amplio y así poder determinar los tipos de pruebas que sean necesarias, según el caso, y con base en los resultados de los exámenes, prevenir que las enfermedades se agraven mediante tratamientos adecuados y un seguimiento completo de las condiciones de salud.

“Para aumentar la esperanza de vida de los pacientes con estas enfermedades, es esencial proporcionarles un diagnóstico preciso, una terapia adaptada y un seguimiento continuo. Disponer de la información adecuada en el momento oportuno salvará millones de vidas que padecen enfermedades del corazón”, agregó Campos.

Las dietas poco saludables, la inactividad física, el consumo de tabaco y de alcohol, se caracterizan por ser los factores de riesgos más importantes en enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Este tipo de factores se pueden manifestar en las personas, en la presión arterial elevada, glucosa en sangre elevada, lípidos en sangre elevados, sobrepeso y obesidad. Estos se pueden medir en los centros de atención primaria, a través de exámenes de colesterol total, presión sanguínea y ensayo de proteína C-reactiva de alta sensibilidad (hs-CRP), glucosa en sangre, que pueden indicar un mayor riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y otras complicaciones.

Se ha demostrado que dejar de consumir tabaco, reducir la sal en la dieta, comer más frutas y verduras, realizar una actividad física regular y evitar el consumo nocivo de alcohol, reduce el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. También hay una serie de otros factores, como el cambio social, económico y cultural. La globalización, el envejecimiento, la pobreza, el estrés y los factores hereditarios, tienden a ser otros determinantes de este tipo de enfermedades.

A menudo, el número de muertes se debe a la dificultad para identificar los síntomas más comunes de las enfermedades cardiovasculares, especialmente, las enfermedades de obstrucción de los vasos sanguíneos, cuando no hay un seguimiento temprano. Por lo general, cuando la enfermedad alcanza una fase aguda, se puede presentar un ataque cardíaco o un derrame cerebral – siendo el primer signo de una enfermedad subyacente -. Los síntomas de un ataque cardíaco incluyen: dolor en el centro del pecho, en los brazos, el hombro izquierdo, en los codos, en la mandíbula o en la espalda y, asimismo, se puede experimentar dificultad para respirar, tener náuseas, vómito y desmayo.

“Las personas que experimentan estos síntomas deben buscar atención médica de inmediato. Múltiples exámenes pueden ayudar a identificar un infarto agudo como, un electrocardiograma, pruebas de laboratorio como Troponina de Alta Sensibilidad y Péptidos Natriuréticos de tipo B, y las pruebas de imágenes diagnósticas cardíacas que también pueden apoyar para brindar un tratamiento adecuado y oportuno, evitando así el riesgo de muerte”, puntualiza el especialista.

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