Los villancicos acompañan desde hace más de 16 siglos a la humanidad, no todos son para ser simplemente cantados, incluso algunos son bailables. Los villancicos, tal y como los conocemos en la actualidad, se disfrutan en el marco de la celebración navideña que une a las familias a través de las tradiciones que se transmiten de generación en generación y que, para muchas personas, son una clara muestra de identidad y fe.
Villancicos tradicionales, como es el caso de “A la nanita nana”, se remontan al siglo XVII y se relacionan con la celebración navideña en la cual, compartir en familia y con la música como protagonista, es lo habitual.
En la Edad Media, se relacionaba a los villancicos con los autos sacramentales y navideños. En el momento en el cual el pueblo empezó a apropiarse de ellos, se les llamó “piezas villanas”, término al cual se puede deber su nombre.
La primera mención de un villancico se remonta a 1458 y se encuentra en el “Cancionero de Stúñiga”. La reforma luterana del siglo XVI dio gran relevancia a la música religiosa. Hace unos 360 años fue creado un cántico español, cuyo autor se desconoce, y que muchos cantan como si les perteneciera: “A la nanita nana”. En 1818, en San Nicolás de Oberndorf, Austria, el cura Joseph Möhr escribió unos versos de Navidad y el organista Franz Gruber creó la melodía del villancico más reconocido en el mundo: “Noche de paz”.
Una de las señales más características de la proximidad de la Navidad, siguen siendo los villancicos. La tradición de escucharlos por estas épocas rompe fronteras y no distingue entre edades, por este motivo, en la revista Lazos Delagente te compartiremos un cuestionario para que descubras cuánto conoces de ellos. ¡Realízalo!

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