Aunque siempre se ha dicho que la mejor hora para hacer ejercicio es en la mañana, preparadores físicos y médicos deportólogos coinciden en que la noche también resulta una buena opción.
Según César Arias, especialista en medicina deportiva y docente universitario, son muchas las razones para que empieces a ejercitarte en la noche. «Al ser la última actividad del día que haces, conseguirás quemar estrés y tu descanso será mayor», asegura el médico.
Según el profesional, la teoría que dice que no debes hacer ejercicio tres horas antes de acostarte, es errónea. «Con una hora es suficiente para ir a la cama, porque en realidad hacer deporte nos ayuda a descansar mejor, a conciliar y tener un sueño más profundo. También los estudios recientes demuestran que reduce el estrés y la ansiedad».
Por su parte, el preparador físico, Hernando Arenas, de la Universidad del Valle, recomienda alimentarse bien durante el día, para que el organismo responda a la exigencia física. «Si tu alimentación ha sido deficiente, tu cuerpo estará bastante fatigado y le costará más sacar el entrenamiento adelante. Como consecuencia, puede que lleguemos a la cama con un nivel de cansancio tal, que tengamos problemas para conciliar el sueño».
El profesor Arenas agrega, «entrenar a última hora es una excelente posibilidad, pero teniendo claro que debemos alimentarnos bien y que el entrenamiento no debería ser muy exigente para que el cuerpo no llegue a casa pasado de pulsaciones».
El doctor César Arias aconseja comer una porción de fruta, un batido energético, o incluso un sándwich ligero de atún o pavo sin salsas. «El cuerpo lo digerirá rápido y, de esta manera, podrás ir a entrenar sin sensación de pesadez, pero con energía en el cuerpo, y el nivel de fatiga no será tan alto, con lo que también estarás garantizando calidad en tu descanso».
Después de hacer ejercicio se debe esperar una hora antes de ir a dormir, con el propósito de que tu organismo se relaje y la adrenalina segregada se consuma progresivamente.
Las ventajas de hacer ejercicio en las noches:
Menos lesiones: Cuando practicas deporte a primera hora del día, tu musculatura todavía no ha entrado en calor tras la fase de reposo. Sin embargo, esto no sucede por la noche, cuando tu cuerpo está más dispuesto y flexible, reduciendo la posibilidad de sufrir lesiones musculares que se dan más en frío.
Menor cantidad de personas: Son más las personas que hacen ejercicio en las mañanas que en la noche. Si acudes al gimnasio, es posible que dispongas de más espacio en la hora de cierre, para hacer tu circuito preferido y utilizar tus máquinas favoritas.
Mejor concentración: A última hora existe menos ruido ambiental y, por tanto, menor posibilidad de distracciones y alteraciones sensoriales, lo cual favorecerá tu concentración y tu motivación para poner tus músculos a trabajar.
Puedes borrar los problemas de un día difícil: Puede que tengas un jefe autoritario, un amigo con el que has discutido, o hayas sufrido un problema en la oficina. Hacer ejercicio de noche puede ayudarte a lidiar, de un modo positivo, con toda la ira acumulada durante el día, y así podrás irte a cama en paz y con gratitud.