“Doctora, estoy muy preocupada, mi hijo no quiere comer, todo lo que le sirvo lo deja, solo le apetecen los dulces o los helados”. Esta es una de las frases más frecuentes en el consultorio de la especialista Carmen Torres, pediatra de la Universidad de Autónoma de Madrid.
Pero no hay que alarmarse, según la doctora Torres, todos los niños, en algún momento de su desarrollo, pasan por períodos de inapetencia. La creatividad y, sobre todo la paciencia, deben ser parte de la estrategia para que tus hijos se alimenten de la mejor manera.
“Tal vez tu pequeño está atravesando por una etapa en la que su ritmo de crecimiento y aumento de peso se han desacelerado, esto sucede entre el año de vida y los cinco, y ya no requiere la misma cantidad de nutrientes que necesitaba unos meses atrás”, explica la nutricionista.
La doctora agrega también que las pocas ganas de comer pueden ser, entre otras, por el fastidio que les provoca el masticar, un resfriado o malestar general, infecciones, determinadas enfermedades o algunas alergias o intolerancias nutricionales. Por eso, es necesario que identifiques pronto el motivo real de sus pocos deseos de alimentarse, de ser necesario, con la asesoría de un especialista.
Aunque parezca que has ensayado diferentes métodos, existen formas de incentivar a tu niño para que nuevamente sienta ganas y gusto por la comida. ¡Es momento de poner en práctica tu creatividad! En Lazos Delagente te compartiremos las siguientes recomendaciones.
– Comer en familia: “Los bebés y los niños hacen muchas cosas por imitación. Dar ejemplo es el primer paso. Debemos tratar de que la comida sea un momento agradable y distendido; es bueno que, siempre que sea posible, todos comamos lo mismo”, recomienda la pediatra.
– Permitir que los niños elijan: Los niños comen mejor lo que ellos han decidido que quieren comer. Tu tarea es poner varios grupos de alimentos en el plato y dejarles que sean ellos los que decidan qué y cuánto quieren comer.
– Ofrecer sin obligar: Nosotros somos los responsables de ofrecer alimentos saludables a nuestros hijos y ellos, de qué y cuánto comer. Los niños son capaces de regular su hambre y su saciedad, y se ha comprobado que los niños a los que se les permite hacerlo, tienen menos tasas de obesidad en el futuro.
– La disciplina ayuda: Que no lo obligues a terminar todo lo que le sirves, o que de vez en cuando le dejes escoger el menú o variarlo, no significa ausencia de autoridad, porque no es razonable que siempre pruebe solo lo que es de su agrado, especialmente si no hay equilibrio en los nutrientes. Es necesario fijar límites, como comer siempre en los lugares destinados para tal fin y, en la medida de lo posible, establecer horarios de alimentación a cumplir por todos.
– Poner la comida de forma atractiva: Si sirves un plato atractivo es más probable que les apetezca comerlo. Puedes, incluso, hacer formas y figuras con la comida.
– Variedad: Es esencial que diversifiques los menús y que incluyas en ellos los nutrientes básicos para una alimentación sana y equilibrada; será una gran oportunidad para enterarte de qué alimentos le gustan más y preparárselos con cierta regularidad.
– Dejar visible lo que quieres que coman: Puedes dejar la fruta en un frutero a la vista. Cuando tengan hambre entre comidas, es más probable que se fijen en ella.
– Usar la comida como premio o como castigo: Esto hace que ciertos alimentos tomen significados positivos o negativos. Por ejemplo, que un helado sea percibido como bueno y una sopa como mala. “Se deben evitar expresiones como: “Si te comes todo, te doy un postre o un dulce”.
