Durante la última década el interés de los niños en videojuegos, televisión y aplicaciones para tabletas y smartphones ha despla- zado el juego al aire libre en los parques. Entre las consecuencias está el fomento del sedentarismo y, por tanto, la obesidad infantil.

Ante esta realidad la Organización Mundial de la Salud emprendió campañas para que los niños dediquen menos tiempo de ocio en actividades sedentarias que incluyen el uso de pantallas y opten por la actividad física mediante el deporte y la recreación.
“El juego fuera de casa no sólo les sirve para mantenerse en buena forma física, también les brinda bienestar y felicidad, además tiene una función muy importante para ellos en su desarrollo armónico y social. También aprenden a respetar las normas, a ponerse en el lugar del otro y a contar con los demás. En conclusión se aprende a vivir en comunidad”, asegura la trabajadora social y especialista en primera infancia, María Duarte.
La profesional agrega que “el juego al aire libre es un gran medio para aprender y experimentar situaciones de la la vida. Es una necesidad para crecer, crear, inventar, pensar y entender”.
Además, es importante que el niño reciba la luz del sol. Su acción es necesaria para que su piel procese la Vitamina D, necesaria para que los huesos asimilen el calcio que requieren. No obstante, debes tener algunas precauciones cuando se trata de exponer al sol los pequeños.

¿Pero entonces que debemos hacer con las nuevas tecnologías? “No debemos satanizarlas. Ellos son nativos digitales, han nacido con ellas. Son una herramienta poderosa que nos hacen la vida más fácil y que han venido para quedarse. Pero los padres deben tener cuidado con el uso que le dan sus hijos, deben estar siempre atentos y establecer horarios”, asegura la doctora Duarte.
