Que la llegada de los hijos no dañe tu relación de pareja

Que la llegada de los hijos no dañe tu relación de pareja

La llegada de los hijos tiene el poder de transformar la vida de toda una familia y de desencadenar procesos emocionales que, de no gestionarse en su debido momento, pueden afectar a la relación de pareja.

FAMILIA
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Que un hijo logra cambiarnos la vida es algo que todos sabemos, esta es una afirmación que va más allá de una simple frase cotidiana y que tiene un significado profundo, no solo a nivel personal, sino también en el ámbito afectivo y emocional en la vida de pareja.

“Está claro que la vida de los progenitores cambia de forma drástica a partir de la llegada de los hijos. Si no se realiza una buena gestión emocional, la vida en común puede afectarse, y es por esto que son tan habituales las crisis de pareja tras la llegada del primer hijo”, comenta la psicóloga Sandra Liliana Espinal, especialista en terapia familiar.

Agrega la también docente de la Universidad de Los Andes que la paternidad pone a prueba el vínculo de pareja y por eso es frecuente que el agotamiento, la falta de comunicación y todos los cambios que se producen de un momento a otro, terminen por afectar a la relación.

Para orientarnos frente a esta situación, la psicóloga consultada por Lazos Delagente, Sandra Espinal, nos ofrece una serie de recomendaciones para evitar que la llegada de los hijos afecte la convivencia, la comunicación y las relaciones sexuales de la pareja.

1. Interés y esfuerzo por buscar tiempo de calidad

“A veces el día a día y la rutina nos nublan y no nos detenemos a tratar de organizarnos mejor, nos dedicamos a resolver lo urgente y no lo realmente importante. Es posible que pasemos etapas en las que sea más complicado dedicarnos tiempo, pero si estamos coordinados y tenemos interés en encontrar tiempo para la pareja se hará posible”.

2. Identificar conflictos y darles solución

“Es importante centrarnos en la solución del conflicto y no en el problema. Debemos comprender no sólo lo que a mí me ocurre sino también lo que le sucede a mi pareja”.

3. Reparto de responsabilidades por igual

“Llevarlos al colegio, a los cumpleaños, al pediatra y ayudarles a hacer las tareas, entre otras actividades, ocupan gran parte del día de un padre o una madre y pueden llegar a ser muy estresantes, sobre todo si es solo uno de los dos quien se ocupa de todo. Por este motivo, repartir las tareas es necesario para que se sienta que existe equidad”.

4. Comenzar a cuidarse de nuevo

“Es necesario darse importancia a sí mismo y no descuidarse en el aspecto emocional y físico. Tampoco descuides a tus amistades de toda la vida o tus metas personales o profesionales. Es cierto que ya no dispones de tanto tiempo como antes, pero con esfuerzo todo llega a conseguirse”.

5. Hablar mínimo 15 minutos diarios

«No se trata de dejar de atender a los hijos sino quizás de cambiar las rutinas y hacer que se vayan a dormir quince minutos antes, para al menos, disponer de ese tiempo y compartir con la pareja nuestro día y cómo nos sentimos”.

Es muy importante saber expresar los sentimientos que cada uno tiene sin caer en la acusación al otro. La buena comunicación siempre será bienvenida.

6. Saludos y despedidas

“Existen gestos que pueden parecer poco importantes pero que al final marcan la diferencia, como por ejemplo, dar un beso a la pareja antes de salir de casa, al llegar del trabajo, antes de dormir y al levantarse”.

7. Cuidado de la vida sexual

“Tener una vida sexual activa genera múltiples beneficios. Uno de ellos es que nos ayuda a romper barreras y a generar intimidad y complicidad con la otra persona, algo indispensable para que la vida en común funcione”.

8. Reforzar los vínculos

“Una buena manera de reforzar lazos y vínculos es hacer viajes o salidas los dos solos, sin los niños, para desconectarse en la medida de lo posible de todos los problemas de casa y revivir los primeros años de la relación en los que aún había espacio para las sorpresas”.

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