La pandemia causada por la Covid-19, ha sido uno de los eventos más devastadores en salud de los últimos años. Ha puesto a prueba nuestra capacidad de respuesta ante los eventos de la dinámica salud – enfermedad, además, ha unido a todo el cuerpo técnico y científico del mundo en un solo objetivo: controlar la infección y sus consecuencias.

Uno de los grandes logros alcanzados, es la producción de no solo una sino múltiples vacunas contra este virus, gracias a los esfuerzos técnicos, metodológicos y científicos de la comunidad mundial. Las vacunas son consideradas uno de los avances que ha permitido prevenir el mayor número de muertes de la humanidad, seguido de otras intervenciones, como la potabilización del agua y los antibióticos.

Las vacunas, a pesar de ser una intervención tan eficaz que ha permitido la eliminación de enfermedades como la polio y la viruela, sufren la desinformación de su victoria. Esto, en parte, debido a que han completado su trabajo eficientemente y las enfermedades de las cuales nos protegen ya no las percibimos, y muchas generaciones han pasado sin sufrirlas, gracias a ellas. Otra de las causas, es la desinformación que conllevan las redes sociales y otros medios de comunicación. Sin embargo, los hechos y los datos hablan por sí mismos, Israel, por ejemplo, es uno de los primeros países en alcanzar la meta de vacunar al 70% de la población; la consecuencia, el número de casos y muertes han presentado una disminución y control de la infección, además de reactivar su economía.
El caso de éxito latinoamericano es el de Chile, que también ha logrado un porcentaje considerable de vacunados, con el efecto positivo de reducción de casos y muertes.

Cabe anotar que la mejor vacuna es la que se tenga disponible, la más cercana, la asignada. La razón radica en que las vacunas no solo protegen a la persona que la recibe sino que protege a aquellos que lo rodean. El anterior efecto es independiente de la marca de la vacuna, sin embargo, es necesario hacer énfasis en que la protección de la vacuna se logra luego de la aplicación de la segunda dosis, y pasados 30 a 60 días desde la última aplicación. Esto sucede debido a que la respuesta inmune requiere de este tiempo para la generación de anticuerpos y linfocitos T. Durante este tiempo se debe continuar con las medidas de bioseguridad, como el uso permanente de tapabocas, el lavado de manos y el distanciamiento social; esto, además, obedece a la responsabilidad que tenemos de proteger a nuestros seres queridos que aún no se benefician de su esquema completo de dosis.

En la fase 3 de vacunación, se continúa con la aplicación del biológico, de acuerdo al Plan Nacional de Vacunación del Ministerio de Salud, además, se ha incluido a las embarazadas, en quienes se ha demostrado que las vacunas no generan mayor riesgo en el binomio madre e hijo.

Vacunarte es cuidarte a ti y a los tuyos. Por eso, te invitamos a que te acerques a la IPS vacunadora más cercana, si te encuentras priorizado en Mi Vacuna o si eres mayor de 45 años.

Si tienes dudas, comunícate a nuestro contact center, al 485 3530.

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