La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y la primera barrera protectora que nos preserva de agentes externos nocivos para la salud, mantiene la temperatura corporal y tiene una función sensorial que nos permite percibir las cosas a través del tacto. En los recién nacidos, está en proceso de maduración, por lo que se debe prestar mucha atención a su cuidado.
Al igual que el corazón, los pulmones o el cerebro, la piel es un órgano vital para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo; por esta razón, el pediatra neonatólogo de la Universidad del Valle, Javier Torres, nos compartió en Lazos Delagente, la guía del cuidado de la piel del bebé. Esta incluye las rutinas a implementar, qué tipo de productos se deben utilizar y los problemas más comunes que se pueden presentar:
– El baño: uno de los momentos más importantes en la rutina del cuidado de la piel del bebé, es el baño. Idealmente debe ser dos veces al día, con agua tibia a temperatura corporal de 36,5 a 37 grados, dentro de un espacio cerrado para evitar las corrientes de aire, con una duración de máximo cinco minutos dentro de la bañera, utilizando productos suaves que conserven su integridad. Además, es una oportunidad para la estimulación multisensorial que, según estudios, demuestran que los tornan más tranquilos, confortables y mejora su sueño.
– Secar muy bien: una vez termine el baño, se debe secar muy bien al bebé. Lo ideal es usar una toalla suave de algodón; se recomienda evitar el uso de telas con materiales sintéticos. Asimismo, prestar mucha atención en los pliegues de la piel, donde suele quedar humedad del agua, lo que puede generar irritaciones o hasta infecciones. También se recomienda que los recién nacidos estén cubiertos después del baño, para evitar la caída de temperatura, lo cual puede ocurrir 10 minutos después del baño.
– Usar productos específicos: la piel de los bebés es extremadamente permeable, es decir que cualquier cosa que le apliquemos será rápidamente absorbida y asimilada por su organismo. Por esta razón, la recomendación principal es usar productos indicados para ellos, con pH ligeramente ácido (entre 5 a 5,5); compatibles con el de su piel; libres de químicos; fragancias alergénicas y colorantes clínicamente comprobados, que no dejen residuos y se absorban rápidamente, para evitar reacciones que alteren el normal progreso de la epidermis, la cual toma varios meses en desarrollarse.
“La importancia que los productos que usemos sean libres de químicos, radica en el hecho de que no irritan la piel, evitan que sustancias tóxicas le afecten y que no se desarrollen alteraciones en su salud con el tiempo, pues se ha evidenciado en investigaciones que algunos productos químicos pueden generar daños en sus órganos endocrinos”, afirma el Dr. Javier Torres.
– Siempre hidratar: la barrera de la piel es inmadura, por lo que la humectación debe ser constante. Por eso, debemos asegurarnos de hacerla a diario con productos suaves; puros y delicados; diseñados especialmente para que mantengan su funcionamiento normal, favoreciendo la hidratación, protección y reparación, para conservarla saludable. La crema humectante se puede usar desde la etapa de recién nacido, siempre y cuando esté clínicamente comprobada para uso en bebés.
– Área del pañal: esta zona es de mucho cuidado. Luego de realizar la limpieza, debemos asegurarnos que la zona de los pliegues, la ingle y las partes íntimas estén bien secas. Posteriormente, aplicar una crema protectora adecuada para la cola del bebé, antes de poner el pañal limpio.
– Protección solar: la exposición al sol no es recomendable para el recién nacido. Al ser un país tropical y la irradiación solar ser acumulativa, esto puede generar daño a largo plazo en la salud de su piel, por lo que se recomienda pocos minutos de toma de sol, en las horas de menor intensidad solar, evitando horarios entre las 10:00 a. m. y 4:00 p. m., ya que los rayos solares son más fuertes. Cuando el bebé supera los seis meses de edad, se puede aplicar protector solar en las partes del cuerpo más expuestas.