¿Cómo gestionar el estrés postraumático y la hipervigilancia?

¿Cómo gestionar el estrés postraumático y la hipervigilancia?

Conoce qué es la hipervigilancia, cómo puede relacionarse con el estrés postraumático y qué herramientas pueden ayudar a recuperar la calma y la sensación de seguridad.

SALUD
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Después de vivir una experiencia difícil o potencialmente traumática, la hipervigilancia puede mantener al cuerpo y la mente en alerta incluso cuando el peligro ya pasó.

Reconocer lo que ocurre es un primer paso para recuperar la calma y la sensación de seguridad.

Después de vivir una experiencia que genera miedo, amenaza o sensación de pérdida de control, es posible que la mente y el cuerpo permanezcan en estado de alerta incluso cuando el peligro ya pasó.

-Un ruido puede provocar un sobresalto.
-Una situación cotidiana puede generar ansiedad.
-Dormir puede volverse difícil.

La persona puede sentir que necesita estar pendiente de todo lo que ocurre a su alrededor, como si en cualquier momento algo pudiera volver a suceder.

A esto se le conoce como hipervigilancia: un estado de alerta aumentado frente a posibles amenazas. Puede formar parte de las respuestas posteriores a un acontecimiento traumático y, cuando persiste y afecta la vida cotidiana, puede aparecer dentro de un cuadro de trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Pero hay algo importante que debemos recordar: sentir miedo, angustia o estar más alerta después de una experiencia difícil no significa necesariamente tener estrés postraumático.

La mayoría de las personas que atraviesan acontecimientos potencialmente traumáticos experimentan malestar y, con el tiempo, muchas se recuperan de manera natural.

Cuando el cuerpo sigue viviendo la emergencia

Durante una situación de peligro, nuestro organismo activa mecanismos de supervivencia.

-Necesitamos reaccionar rápido.
-Detectar amenazas.
-Protegernos.
-Escapar si es necesario.

El problema aparece cuando esa alarma permanece encendida incluso después de que la situación ha terminado.

La persona puede sentirse constantemente en guardia, sobresaltarse con facilidad, tener dificultades para dormir o concentrarse, sentirse tensa o experimentar irritabilidad. Estos son algunos de los síntomas asociados con la hiperactivación y la hipervigilancia.

Es como si el cuerpo dijera: “Tengo que estar preparado porque algo puede volver a pasar”. Y vivir permanentemente desde esa sensación puede resultar agotador.

No todo lo que sentimos después de un trauma es TEPT

Esta distinción es fundamental, el trastorno de estrés postraumático puede incluir recuerdos intrusivos, pesadillas o revivir el acontecimiento; evitación de situaciones que lo recuerdan; y síntomas de hiperactivación que generan un malestar significativo e interfieren con la vida diaria, familiar, social o laboral.

Por eso, más que ponerle rápidamente un nombre a lo que sentimos, es importante observar:

-¿Cuánto tiempo lleva ocurriendo?
-¿Está afectando mi sueño?
-¿Está interfiriendo con mi trabajo o mis relaciones?
-¿Estoy evitando actividades que antes realizaba normalmente?
-¿Siento que mi vida está organizada alrededor del miedo?

Cuando los síntomas persisten o interfieren significativamente con la vida cotidiana, buscar acompañamiento profesional puede ser un paso importante.

Para comprender mejor lo que sucede después de una experiencia traumática, conversamos con el Dr. Julián Castro, Psicólogo y experto en Intervención del Psicotrauma, quien aborda desde su experiencia profesional la relación entre trauma, hipervigilancia y recuperación emocional.

Volver de la alarma a la calma

La recuperación puede ser gradual. Mantener, en la medida de lo posible, rutinas cotidianas; cuidar el sueño; realizar actividad física; conectar con personas de confianza y aprender estrategias para manejar el estrés pueden contribuir al bienestar y complementar el tratamiento. La OMS recomienda estas medidas como parte del autocuidado en personas que presentan síntomas relacionados con TEPT.

Pero el autocuidado no sustituye la atención profesional cuando existe un trastorno o cuando los síntomas son intensos y persistentes.

Actualmente existen tratamientos psicológicos eficaces para el TEPT. Entre las intervenciones con respaldo científico se encuentran diferentes formas de terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma y, según las guías y el caso individual, otras intervenciones como EMDR.

Buscar ayuda no significa que la persona sea débil, significa reconocer que algo ocurrió y que merece ser atendido.

A veces interpretamos la ansiedad, el miedo o la hipervigilancia como señales de que algo está mal con nosotros. Pero también pueden ser señales de un sistema que está intentando protegernos después de haber vivido una experiencia difícil.

El objetivo no es ignorar esas señales, es aprender a reconocerlas, comprenderlas y, con el acompañamiento adecuado, recuperar progresivamente la sensación de seguridad.

Porque sanar no significa borrar lo ocurrido. Significa conseguir que aquello que ocurrió deje de controlar cada momento del presente.

¡De la alarma a la calma hay un proceso, y no tienes que atravesarlo solo!

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