Por: Diego Fernando Palencia Silva.
Twitter: @palenciadiego
El poder del interés compuesto, es una herramienta versátil que nos acompaña en la construcción del camino de nuestros sueños. El fiel hermano y escudero del interés compuesto es el tiempo, “el cual es la cosa más valiosa que una persona puede gastar”, como nos recuerda Theophrastus.
Como vemos, construir un plan de ahorro tiene dos componentes que actúan como cimientos: el tiempo y el interés compuesto. Resulta muy valioso comprender que los caminos de los sueños no se construyen de la noche a la mañana, por lo cual un plan de acción concreto y simple es poderoso.
Sugiero la metodología del Kakebo, que se conoce como el libro de cuentas para ahorrar y gestionar los gastos de los japoneses, quienes, aplicando dicha metodología de más trabajo duro y ahorro, salieron adelante después de la devastación de Hiroshima y Nagasaki de la segunda guerra mundial.
Esta metodología divide en cuatro categorías los gastos:
- Gastos de primera necesidad.
- Opcionales, como compras en tiendas y accesorios.
- Cultura y tiempo libre.
- Extras e imprevistos.
Elaborar un plan de gastos con estas categorías, permite ganar experiencia en factores fundamentales en la adopción de hábitos tales como: orden, control, ahorro, autodisciplina y serenidad.
Cada mes es necesario establecer un hábito de cálculo; primero, ordenando objetivos y propósitos; segundo, controlando los gastos; tercero, estableciendo claramente el ahorro mensual; cuarto, generando una cultura de autodisciplina y, finalmente, generando la serenidad de tomar decisiones con cifras, hechos y datos.
Con el hábito del Kakebo, viene la claridad para establecer los planes de ahorro. Como veíamos, “los hermanos” interés compuesto y tiempo, necesitan las condiciones adecuadas para su crecimiento. No se pueden forzar a “los hermanos” tiempo e interés compuesto para que se vuelvan adultos de la noche a la mañana, pero sí podemos alimentarlos diariamente con el hábito de la constancia y persistencia, para ordenar nuestras finanzas. Cuando el interés compuesto y el tiempo, son adolescentes, la historia demuestra que los que están preparados suficientemente bien, encuentran las oportunidades para construir riqueza.
Cada idea creativa e innovadora que imaginemos, se puede implementar si tenemos la suficiente fortaleza para crear la cultura del Kakebo, y aprovechar las ventajas de “los hermanos” interés compuesto y tiempo. Ellos sabrán, en su infinita sabiduría, premiar la claridad de los planes de ahorro y permitir que los sueños se conviertan en realidad.
“El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro”, Benjamín Franklin.