El mal aliento, también conocido como halitosis, puede dar vergüenza y, en algunos casos, incluso causar ansiedad. No es sorprendente que las tiendas estén llenas de gomas de mascar, pastillas de menta, enjuagues bucales y otros productos diseñados para combatir el mal aliento. Sin embargo, muchos de estos productos son solo medidas temporarias, porque no combaten la causa del problema.
Según Carlos Londoño, odontólogo especialista en endodoncia, entre las causas del mal aliento se encuentran algunos alimentos, enfermedades y hábitos. En muchos casos, la higiene dental adecuada y constante puede mejorarlo. No obstante, si las técnicas simples de cuidado personal no resuelven el problema, consulta con tu odontólogo o médico para asegurarte de que la causa de este mal no sea una enfermedad más grave.
¿Cuándo hay que consultar al médico? Si tienes mal aliento, revisa tus hábitos de higiene bucal. Intenta realizar cambios en tu estilo de vida, como cepillarte los dientes y la lengua después de comer, usar hilo dental y beber mucha agua.
Si tu mal aliento continúa después de hacer esos cambios, consulta con el dentista. Si tu odontólogo sospecha que un trastorno más grave está provocando tu mal aliento, posiblemente te derive a un médico para encontrar la causa del olor.
La mayoría de los casos de mal aliento comienzan en la boca, y existen varias causas posibles. Algunas de ellas son los alimentos. «La descomposición de partículas de alimentos en los dientes y alrededor de ellos, puede aumentar la cantidad de bacterias y causar un olor desagradable. Comer ciertos alimentos, como cebolla, ajo y especias, también puede causar mal aliento. Después de digerirlos, los alimentos ingresan en el torrente sanguíneo, son transportados a los pulmones y afectan el aliento», asegura el doctor Londoño.
Entre las causas también aparece el hábito de fumar, que deja un olor desagradable en la boca. Los fumadores y quienes consumen tabaco son más propensos a tener encías enfermas, que son otra fuente de mal aliento.
Una de las causas más frecuentes es la mala higiene bucal. «Si no te cepillas los dientes ni usas hilo dental a diario, habrá partículas que queden en tu boca y produzcan mal aliento. Además, se forma sobre los dientes una película incolora y pegajosa producida por las bacterias (placa). Si no la cepillas, la placa irrita las encías y finalmente forma bolsas llenas de placa entre los dientes y las encías (periodontitis). También, la lengua puede atrapar bacterias que producen olor. En las dentaduras postizas que no se limpian con regularidad o que no encajan bien, pueden quedar bacterias y partículas de alimentos que causan olor», comenta el especialista.
Agrega el odontólogo: «la saliva ayuda con la limpieza de la boca, porque elimina las partículas que causan mal olor. Hay una enfermedad llamada ‘boca seca’, o xerostomía, que contribuye al mal aliento, porque en ella disminuye la producción de saliva. La boca seca ocurre naturalmente durante el sueño, y a eso se debe el mal aliento de la mañana, que empeora cuando uno duerme con la boca abierta. Si la boca seca es crónica, la causa podría ser algún problema en las glándulas salivales o ciertas enfermedades».
Sumario: Algunas personas se preocupan demasiado por el mal aliento, pese a tener muy poco o nada de olor en la boca; en cambio, otras personas tienen mal aliento y no lo saben. Debido a que es difícil evaluar el propio aliento, pide a un amigo cercano o pariente que resuelva tus dudas acerca del mal aliento.
¿Cómo reducir o prevenir el mal aliento?
Lávate los dientes después de comer: Llévate un cepillo de dientes al trabajo, para usarlo después de comer. Lávate los dientes con una crema dental con flúor, por lo menos dos veces al día, especialmente después de las comidas. Se ha demostrado que las cremas dentales con propiedades antibacterianas reducen el mal aliento.
Usa hilo dental al menos una vez al día: El uso correcto del hilo dental elimina partículas de alimentos y placa bacteriana entre los dientes, y ayuda a controlar el mal aliento.
Cepíllate la lengua: La lengua contiene bacterias, y cepillártela con cuidado puede reducir el olor. En las personas que tienen la lengua recubierta de un crecimiento significativo de bacterias (por fumar o por sequedad de boca, por ejemplo), puede ser provechoso usar un rascador lingual. Otra alternativa es usar un cepillo de dientes que tenga un limpiador de lengua incorporado.
Limpia la dentadura postiza o los aparatos de ortodoncia: Si usas un puente o una dentadura postiza, límpialos completamente, al menos una vez por día o según lo que te indiquen. Si tienes un retenedor de ortodoncia o un protector bucal, límpialo siempre que te lo coloques en la boca.
Evita la sequedad de boca: Para mantener la boca húmeda, evita fumar y bebe mucha agua. No bebas café, refrescos ni alcohol, ya que pueden provocar una boca más seca. Mastica goma de mascar o chupa un caramelo (preferentemente sin azúcar) para estimular la saliva. Para la sequedad crónica de la boca, pueden recetar una preparación de saliva artificial o un medicamento oral que estimule el flujo de esta.
Ajusta tu dieta: Evita alimentos como cebolla y ajo, que pueden causar mal aliento. Comer muchos alimentos azucarados también está relacionado con el mal aliento.
Compra un cepillo de dientes nuevo con regularidad: Cambia tu cepillo de dientes cuando esté desgastado, cada tres a cuatro meses aproximadamente, y elige un cepillo de cerdas suaves.
Programa controles dentales regulares: Visita a tu dentista de manera regular, generalmente dos veces por año, para que revise y limpie tus dientes o dentadura postiza.