Según los expertos, los trastornos más frecuentes después del embarazo son: la depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno bipolar y psicosis.
“Los cambios emocionales en la gestación, se presentan por el aumento de los niveles de las hormonas, especialmente de la progesterona y los estrógenos, lo que influye en el funcionamiento de los neurotransmisores del cerebro, haciendo que la madre emocionalmente esté más sensible”, aseguró Gladys Flórez, psicóloga profesional de la Universidad de Manizales.
Asimismo, es importante identificar que durante los nueve meses de gestación se presentan diferentes cambios emocionales, por ejemplo, en el primer trimestre se exteriorizan cambios en su estado de ánimo, tales como: emoción y felicidad, ansiedad, llanto, temor e inseguridad, asegura la orientadora.
La especialista explica que en el segundo trimestre la madre está más tranquila emocionalmente, más segura y feliz; sin embargo, puede presentar problemas de concentración y, finalmente, en el tercer trimestre la mamá se sentirá más cansada e incómoda, irritable, entusiasmada y con ansiedad.
También es fundamental tener en cuenta que estos cambios emocionales pueden influir en el desarrollo del bebé en el útero y afectar el desarrollo del recién nacido.
Según la psicóloga, en algunos estudios realizados por la psicobióloga británica Vivette Glover, se comprueba que el estrés, la depresión y la ansiedad aumentan el cortisol, que es la hormona del estrés; esta atraviesa la placenta y llega al feto, influyendo en su desarrollo, lo que aumenta la probabilidad de que el bebé presente déficit de atención, hiperactividad y problemas de conducta. Otros estudios, como los de Tiffany Field y sus colaboradores, lo corroboran. Estos expertos opinan que la depresión durante el embarazo genera cambios bioquímicos en el feto, que lo predisponen a alteraciones de conducta.
No obstante, existen algunas recomendaciones para controlar esos cambios, entre ellos, que la mamá asista a sus controles prenatales, busque ayuda psicológica para ser orientada sobre su estado emocional; su relación de pareja; el apoyo familiar; su relación laboral y cómo tratar de manejar sus sentimientos y reducir el estrés, siempre pensando en el bienestar de ella y de su bebé.
Rutinas para disminuir estos síntomas:
Para disminuir los síntomas emocionales la madre durante la gestación, debe tener una rutina de vida como:
• Tener una alimentación saludable y balanceada.
• No consumir licor ni fumar.
• Tomar solo las medicinas que le prescriba el médico.
• Buscar grupos de madres por Internet o de su entorno, donde compartan experiencias.
• Realizar actividades que disfrute, como caminar o leer un libro.
• Realizar técnicas de relajación, yoga, pilates.
• Estudiar sobre el embarazo, el parto y la maternidad.
• Realizar actividades de estimulación prenatal.
La doctora Gladys asegura que se debe prestar atención a algunas señales de alarma luego del nacimiento del bebé y que pueden indicar que la mamá necesita ayuda profesional de un psicólogo o terapeuta, por el bien de su salud mental. “Se debe estar atento si no se está disfrutando de esta nueva etapa, a la sensación de que nada está bien, sentir que no es buena mamá, sentir angustia y tristeza todo el tiempo, trastorno del sueño, sentimiento de desesperanza y depresión”.
Finalmente, la orientadora, quien trabaja para el programa educacional de Johnson´s Baby, explica en qué consiste la estimulación prenatal y cómo aporta al bienestar físico y mental de la mamá y del bebé.
“La estimulación prenatal consiste en una serie de actividades que estimulan los sentidos del bebé, como son la vista, el oído y el tacto, a través de estímulos sobre el abdomen de la madre, como movimientos, vibraciones, sonidos y luz, lo que permite que se aumenten las conexiones entre las neuronas del cerebro del bebé y contribuyan a que tenga un mejor desarrollo sensorial y emocional, y se empiece a fortalecer el vínculo afectivo con los padres”, explica Flórez.
A su vez, recomienda que una vez nazca el bebé, a través de las rutinas del baño y el masaje, se practique una estimulación multisensorial, utilizando productos que sean especiales para recién nacidos, que no tengan sustancias químicas, como sulfatos, parabenos ni colorantes, que tengan un pH fisiológico, que sean hipoalergénicos, suaves y seguros para una piel tan delicada como es la piel del bebé así, a través de las caricias y de las suaves fragancias, contribuimos a que el bebé tenga un mejor desarrollo cognitivo, emocional, físico y social, o sea un desarrollo feliz y saludable”, puntualiza la experta.