Durante la temporada decembrina, el consumo de licor se incrementa de manera significativa. Con ello, también se dispara la adulteración de las bebidas alcohólicas.
Este tipo de bebidas son fabricadas con metanol, etanol o alcohol metílico, sustancias peligrosas para el cuerpo humano. En la mayoría de los casos, son producidas en condiciones rudimentarias y antihigiénicas, causando graves afectaciones a la salud.
Por esta razón, las autoridades del Valle del Cauca entregaron una serie de recomendaciones para evitar el consumo de licor adulterado.
La secretaria de salud del departamento, María Cristina Lesmes, aconseja que al momento de adquirir una botella de licor se debe verificar que no se encuentren restos de impurezas, sólidos, partículas en suspensión, arena, insectos o pelusas.
Lesmes agrega que los ciudadanos deben desconfiar de promociones, precios exageradamente bajos y proveedores ocasionales. «Una botella de licor adulterado se puede conseguir por 10.000 o 15.000 pesos, lo que debe ser la primera alerta para el consumidor, pues ni una botella de contrabando, con el contenido correcto de la bebida, puede ser tan económica».
Según las autoridades, las bebidas con anís, tipo aguardiente, están entre las que más se adulteran. Les siguen el ron, el whisky y el brandy.
La secretaria de salud también asegura que no se debe confiar en etiquetas y estampillas con alto grado de envejecimiento, manipulación o que estén borrosas. «Por eso, es fundamental adquirir el licor en sitios confiables. No compren licor en ventas ambulantes».
Por esta razón, recomienda que el licor sea comprado en sitios de confianza y, posterior a eso, se raye o rasgue las etiquetas, se destruyan las tapas y se evite botar las botellas vacías a la basura.
Finalmente, si al consumir licor aparecen sintomatologías como visión doble, dolor de cabeza y/o mareo, se debe evitar la automedicación. La recomendación es dirigirse de inmediato al médico y guardar el resto de licor que se consumió para su análisis posterior.