Futuras Mamás

Cuidados que deben tener las mamás primerizas y el recién nacido

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La llegada de un bebé es un momento especial para la familia, pero si además es el primer hijo, es todo un acontecimiento. Es normal que al llegar a casa, toda la atención esté en el recién nacido, sin embargo, después de haber dado a luz, la madre necesita prestar atención a ciertos signos y cuidados que van a contribuir a la pronta recuperación física, haciendo que se sienta más cómoda con el cuidado del bebé y, por lo tanto, esté tranquila y estable emocionalmente en todo el proceso de aprendizaje, vínculo, apego, y adaptación a su nuevo rol.

La enfermera profesional Janeth Moreno, de la universidad Nacional, certificada en Masaje Infantil del instituto “Touch Research” (TRI) de la Universidad de Florida, comparte en Lazos Delagente algunas recomendaciones para las nuevas mamás:

• Una mamá que amamanta a su bebé deberá tomar entre 8 y 10 vasos de líquido al día. Una forma sencilla de saber que bebe lo suficiente, consiste en tomarse un vaso de agua cada vez que amamante a su bebé.

• Cuando la madre lacta a su bebé, debe asegurarse de desocupar totalmente ambos senos, para así evitar acumulación de leche materna y no sufrir congestión mamaria.

• El acompañamiento familiar contribuye al cuidado del bebé en los momentos de sueño y descanso materno; indispensables para la recuperación física, estabilidad emocional y afectiva de la mamá.

• La madre debe tomar solo los medicamentos formulados por el médico tratante y asistir sin falta a sus citas de control en los días posteriores al nacimiento del bebé.

• Brindar lactancia materna cada vez que el bebé pida, favorecerá la involución o recuperación uterina.

Beneficios de la lactancia materna exclusiva:

Adicional a estos tips, es importante resaltar que alimentar al recién nacido con leche materna exclusiva y a libre demanda durante los seis primeros meses de vida, es decir, sin horarios y cada vez que el bebé lo requiera, trae múltiples beneficios para el recién nacido y la mamá.

En el bebé, favorece su desarrollo neurológico, cognitivo, físico, inmunológico y emocional, además, aporta toda el agua, carbohidratos, proteínas, grasa, vitaminas e inmunoglobulinas, defensas vivas y activas que lo protegen de virus y bacterias.

Para la mamá, contribuye a la recuperación del peso ideal, evita hemorragias posparto, le ayuda a prevenir y disminuir enfermedades a futuro, como cáncer de seno y ovario, previene y disminuye la depresión posparto, pues entre más coloque el bebé al seno, cada día se irá enamorando más, generando el vínculo y apego único entre los dos.

Cuidados para evitar riesgos en el baño del recién nacido:

Otro punto clave a tener en cuenta, tiene que ver con el baño del bebé en sus primeros días en casa. Según la experta, el baño en el recién nacido se debe realizar dos veces al día: en la mañana, por higiene, confort y para mantener la piel sana; y en la noche hace parte de la rutina para antes de dormir, lo que contribuye a mejorar la cantidad y calidad del sueño. Además, es una oportunidad para la estimulación multisensorial, que según estudios, demuestran que los tornan más tranquilos y confortables.

Este es uno de los momentos más importantes en los cuidados del bebé. Se recomienda que debe ser con agua tibia a temperatura corporal de 36.5 a 37 grados, dentro de un espacio cerrado, para evitar las corrientes de aire, con una duración de máximo cinco minutos dentro de la bañera, secar suavemente todos los pliegues de la piel. Con un cotonete limpiar el cordón umbilical con alcohol al 70%, aplicar crema protectora en el área del pañal y, para terminar, vestirlo con ropa preferiblemente de algodón.

Cabe señalar que para realizar las rutinas de baño y masaje con el bebé, es fundamental tener en cuenta el tipo de productos que se pueden aplicar en su piel, sin afectar su pH. Deben ser indicados para recién nacidos, libres de sustancias químicas y tóxicas, como sulfatos, parabenos, ftalatos y colorantes; y que cumplan con los más altos estándares de pureza y seguridad.

“Por eso, es recomendable usar el baño líquido para recién nacido, que tiene un pH fisiológico alrededor de 5.5, es decir, ligeramente ácido, no causa irritación en los ojos, y remueve suave y efectivamente las impurezas de la piel”, afirma la enfermera Janeth Moreno.

Masaje relajante para el bebé:

Para realizar el masaje, es recomendable el uso de crema líquida de una marca que contenga ingredientes de origen natural y libres de fragancias alergénicas; que reduzca la descamación; promueva la integridad de la piel del bebé, favoreciendo su microbioma; prevenga la pérdida de agua y mantenga la temperatura corporal en los recién nacidos.

Y es que desde que el bebé nace, se debe iniciar el contacto piel a piel entre la madre y el hijo, con el fin de fortalecer el vínculo afectivo que es fundamental para desarrollar la autoestima y la capacidad de relacionarse con los demás. Asimismo, se debe tener en cuenta que, durante el masaje, se estimulan simultáneamente todos los sentidos del bebé, hay mayor contacto visual, sonrisas y expresiones de amor.

Janeth Moreno, explica la manera correcta de realizar esta rutina:

  1. Con las manos tibias con crema hidratante para recién nacido y con la yema de los pulgares, masajea la cara del bebé del centro hacia afuera, frente, párpados, mejillas, nariz y alrededor de la boca. Estos masajes ayudan a liberar la tensión y a relajar al bebé.
  2. Coloca ambas manos en el centro del pecho y empuja hacia los lados como alisando las páginas de un libro. Estos masajes benefician el ritmo cardíaco y la respiración.
  3. Luego, en el abdomen, camina con las yemas de los dedos y la palma de la mano en dirección de las manecillas del reloj, de izquierda a derecha. Estos masajes ayudan a extraer gases, previenen cólicos y estreñimiento.
  4. En los brazos, masajea de hombro a muñeca de la mano y te devuelves hasta el hombro; friccionando los brazos del bebé, como batiendo chocolate. Haces lo mismo en el dorso, palma de las manos y dedito por dedito.
  5. Con las manos alrededor de las piernas del bebé, masajea desde la cadera hasta el tobillo, luego te regresas a la cadera. Con las yemas de los dedos, lo haces en el dorso, la planta de los pies y dedito por dedito. Estos masajes activan la circulación.
  6. Por último, con el bebé boca abajo, puedes deslizar las palmas de las manos sobre la espalda, desde el cuello hasta las nalgas, pasando suavemente las manos, pero sin hacer presión sobre la columna.

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