Por: Clara Mosquera G. Psicoterapeuta, especializada en terapia de pareja, familia y desarrollo personal. Conferencista en desarrollo personal y evolución del alma.
Para comprender el amor propio, es necesario definirnos como personas, seres que venimos a experimentar la vida con todos los matices transgeneracionales, culturales y sociales, donde el crecimiento individual es lo que nos hace trascender y evolucionar.
La mayoría de las personas aprendemos a amarnos a nosotros mismos, de acuerdo al valor que nos dan los demás, porque eso es algo que hemos aprendido generación tras generación. Nos juzgan, nos limitan, nos dicen qué y cómo pensar y, estas programaciones, las repetimos en las generaciones siguientes en mayor o menor medida.
Es decir, el amor propio es como me amo y me defino. Aunque la mayoría de las personas lo asumimos de acuerdo a lo que los demás sienten hacia nosotros. Me cuestiono si me aman y me valoran, porque con base en la aprobación y la necesidad de ser aceptados, nos valoramos a nosotros mismos. Eso, a su vez, lo traducimos en palabras contemplativas o de crítica recurrente, frente a las cosas que hacemos dentro de lo que es “bueno” o “malo”.
Para fortalecer nuestro yo interior y autoestima, es necesario resaltar nuestras cualidades, tener claridad sobre los valores de vida con los que nos movemos por el mundo, identificar lo que consideramos o no adecuado de nuestro carácter y comportamiento, qué es lo que nos hace daño, e identificar todo lo que eleva nuestros niveles de estrés al enfrentar situaciones.
Algunas señales o indicios de aquellas personas que se encuentran pasando por una situación de desconexión con su yo interior o baja autoestima, son las siguientes:
- Descuido en la presentación personal.
- Desorden en casa.
- Diálogos dispersos o con poca coherencia.
- Personas con pocas capacidades para materializar lo que quieren o lo que saben que es bueno para sí.
- Relaciones interpersonales conflictivas.
- Posturas de victimismo ante la vida.
- Se centran en los problemas.
- No encuentran salida ante las situaciones difíciles.
- Delegan la responsabilidad de lo que les sucede a los demás.
- Tienen dificultad para la toma de decisiones.
Una vez identificadas estas situaciones, podemos mejorarlas, de ahí preparamos nuestro crecimiento personal. Así creamos una herramienta que nos ayudará a fortalecer ese diálogo interno, apuntando hacia las cosas que realmente queremos en la vida, y no a lo que estamos acostumbrados.
Para fortalecer nuestra autoestima, es necesario cambiar la rutina o implementar nuevas acciones que nos lleven a sentirnos diferente:
- Aseo personal a primera hora de la mañana.
- Mientras aseas tus dientes y te miras a los ojos frente al espejo, te dices “me amo” 21 veces. Puedes hacer el ejercicio una o tres veces en el día.
- Hacer la cama.
- Toma nota de las actividades que vas a realizar en el día (incluye cosas que has pospuesto).
- Dedica parte de tu tiempo a organizar cajones, documentos, tu clóset, etc.
- Prepárate algo rico para el almuerzo o la cena.
- Haz ejercicio, mínimo, 20 minutos diarios.
- Procura que cada momento sea especial.
Estos ejercicios le dan información a tu cerebro de que puedes hacer muchas cosas productivas en el día, y te preparan para la siguiente etapa de toma de decisiones frente a las relaciones emocionales, bien sea con tu pareja, amigos, compañeros de trabajo, etc.
Es fácil verte a ti mismo si te contemplas como un ser que se construye cada día. De ahí la importancia que estudiemos o busquemos, en nuestro quehacer diario, el crecimiento personal.