Las personas tienen la creencia que una buena salud mental únicamente está relacionada con el hecho de no padecer ningún trastorno grave. Sin embargo esto vas allá de ese pensamiento general. Quizás no te das cuenta pero el cansancio, el mal genio o la dificultad para concentrarte en tus tareas pueden ser ocasionados por conductas, que, sin darte cuenta están deteriorando tu salud mental; no comer de forma adecuada, el estrés o no dormir las horas necesarias.
En Lazos delagente te contamos cuales son los hábitos que están jugando en contra de tu bienestar. Evita repetirlos.
- No descansar lo suficiente: una de las funciones más importantes del sueño es que ayuda a que te olvides de todas las vivencias que tuviste durante el día y que no son útiles.
- Dormir con la cabeza tapada: si te cubres todo el cuerpo se acumula el dióxido de carbono. Eso provoca falta de oxígeno y daña al cerebro.
- Depender de los dispositivos electrónicos: estar pendiente de lo que ocurre en las redes sociales puede hacer que desaproveches el presente y después te des cuenta que dejaste pasar muchas oportunidades o momentos lindos junto a tus seres queridos.
- Aplazar tus compromisos: no organizarte y luego intentar resolver todo a la vez genera un estrés en la cabeza muy perjudicial. Es mejor ir de paso a paso y no sobrecargarse de tareas.
- Mantener relaciones tóxicas: si te relacionas con personas que te hacen sentir mal desgastas tus emociones y con ellas tu bienestar.
- El sedentarismo: el ejercicio es una buena forma de no solamente mantener saludable a nivel físico sino a nivel mental, porque ayuda a reducir el estrés, despejar la mente de ideas y darle una pausa a tus pensamientos.
- Trabajar enfermo: ante una dolencia de cualquier tipo no solo es el cuerpo el que se resiente, sino también la actividad cerebral. Cuando te encuentras con alguna dolencia lo mejor es descansar por completo.
- No desayunar: el cerebro es sensible a los nutrientes como el azúcar y las proteínas y estos son necesarios en las primeras horas de la mañana.
- Alto consumo de azúcares: su elevado consumo interrumpe la absorción de proteínas que son fundamentales para el desarrollo de la actividad cerebral.
- Comer a horas: está demostrado que tener una alimentación saludable y en las horas indicadas activa genes ligados a la longevidad y el buen funcionamiento del cerebro.