Los bebés se comunican principalmente a través del llanto, cuando necesitan algo o se sienten incómodos. Un recién nacido llora porque tiene hambre, sed, frío, calor, el pañal sucio o porque está cansado. Siempre que el bebé llore se le debe atender. La mejor manera de calmarlo suele ser tomarlo en brazos. El contacto físico es la medida que mejor calma a un recién nacido. Arrullarlo, cantar suavemente o mecerlo, también pueden ser buenos métodos para consolarlo. “Si se deja que un bebé llore, hasta que aprenda a calmarse solo, el mensaje que recibe es muy negativo, de forma que le costará más desarrollar suficiente autoestima y aprenderá que no es posible confiar en las personas que lo cuidan, puesto que su respuesta es impredecible”, asegura el médico pediatra, Carlos Alvarado León, docente de la Universidad Javeriana.
Agrega el especialista que “contrariamente a lo que se cree, no se malcría a un recién nacido por responder a su llanto de inmediato. De hecho, se piensa que un bebé que es atendido siempre que llora
aprende a confiar en las personas que le cuidan y, posiblemente, llorará menos con el paso del tiempo”.
Se debe tener en cuenta que, si el llanto en un bebé persiste, lo mejor es consultar con el pediatra para descartar que esté enfermo.
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Existen diferentes alternativas que ayudan a calmar al bebé que llora. “Aunque no funcionan como fórmulas matemáticas ni dan el mismo resultado con todos los niños, ni tampoco con el mismo pequeño en todas las ocasiones, sí son herramientas válidas a las que se puede acudir en esos momentos de llanto prolongado para lograr que el bebé se calme”, asegura Alvarado.
· Envolver al niño con una cobija o manta.
“En general, a los bebés les resulta muy placentera la sensación de estar envueltos y bastante apretados por una sábana o pequeña manta”, asegura el pediatra.
· Mecerlo con suavidad.
“Balancearlos los tranquiliza, debido a que les recuerda el estado en el que se encontraban cuando flotaban en el líquido amniótico del útero materno. Este método se puede combinar con el anterior. Muchas madres y padres cuentan que sus hijos se relajan si los mecen y los envuelven con una cobija y además los aprietan contra su cuerpo”, comenta el médico.
· Masajear al bebé.
“Además del contacto piel a piel, muy agradable para el pequeño, los masajes pueden aliviar a los niños. Además, ayudan a combatir otros problemas, entre otros, respiratorios y relacionados con el estreñimiento”, explica el doctor Alvarado.
· Cambiar al bebé de posición.
“En ciertos casos, se trata de simple incomodidad, y el niño se calma cuando se le cambia de posición. Puede que, en vez de estar acostado, quiera estar en brazos”, dice el experto.
· Ofrecerle la succión del pecho o biberón.
“Es otra actividad que a menudo resulta muy gratificante para el bebé. Aunque no tenga hambre, la respuesta al acto reflejo de succionar lo puede relajar”.
· Bañar al niño.
“La mayoría de padres han podido comprobar en alguna ocasión el poder relajante del agua. Por eso los expertos recomiendan utilizar este método en el caso de que el bebé esté intranquilo. Es otra de las situaciones que harán recordar al pequeño su estancia intrauterina, sobre todo, si los padres proceden a mecer el niño también dentro del agua», puntualiza el pediatra consultado por Lazos Delagente.
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