De acuerdo con la médica ginecóloga Carmen Palacios, los síntomas de la menopausia pueden empezar varios años antes y pueden durar meses o permanecer varios años después de esta. La edad promedio a la que ocurre este cambio es entre los 51 y 52 años.
“Las principales señales que indican que ha llegado este período en la vida de la mujer, son los cambios en las menstruaciones, calores y sudoración nocturna, dificultad para dormir, cambios de humor, dificultad para concentrarse, caída del cabello, y más vello facial”, precisa la doctora Palacios, quien actualmente hace parte del cuerpo de especialistas de la clínica Santa Fe.
Elevación de la temperatura corporal
Para hacerle frente a los sofocos o calores intensos que se producen en esta etapa de la mujer, existen algunas recomendaciones que pueden ayudar a apaciguarlos. “Lo primero que hay que decir es que el 80% de las mujeres sufren de estas elevaciones de temperatura y se produce por el descenso de los niveles de hormonas propios de esta etapa”, explica la especialista.
La ginecóloga agrega que este calor intenso y molesto provoca enrojecimiento de la piel, sensación de ahogo y sudor excesivo. “Estos episodios suelen durar entre 30 segundos y 5 minutos, y aparecen varias veces en el día y la noche; donde, además, se pueden manifestar escalofríos, debido a la bajada de temperatura tanto ambiental como corporal”.
Hay una serie de factores que pueden hacer más molestos los sofocos o escalofríos. Para evitarlo, la experta nos ofrece una serie de consejos:
– Limitar el consumo de cafeína y alcohol: es importante saber que estas sustancias pueden desestabilizar el sistema de regulación de la temperatura corporal, además de interferir en el sueño.
– Seguir una dieta adecuada: el incremento de grasa corporal que se produce debido a un mayor consumo de grasas, azúcares o comidas picantes, aumenta el riesgo de sufrir calores; por ello, es importante controlar el peso.
– Recurrir a un tratamiento: los calores y el resto de los síntomas de la menopausia pueden ser tratados de forma integral, gracias a distintos componentes naturales que pueden mejorar el descanso nocturno y ayudar recuperar el deseo sexual y la vitalidad durante el día, ayudando a mejorar la calidad de vida de las mujeres en esta etapa.
– Prevenir infecciones virales: en épocas de invierno se incrementan el riesgo de infecciones como la gripa o el resfriado. Entre los síntomas característicos de todas ellas se encuentra la fiebre, la cual puede desestabilizar aún más el sistema de termorregulación corporal.