Desde hace algunos años escuchamos con más frecuencia el término resiliencia. Esto es, la capacidad de afrontar las adversidades del día a día y salir fortalecidos de ellas. Pero los problemas no son sólo cosa de adultos, los más pequeños también tienen en su diario vivir preocupaciones y frustraciones. Los niños presentan exámenes, cambian de casa y de escuela, tienen nuevos hermanos, se enfrentan al matoneo, al divorcio de papá y mamá, a enfermedades, y ocasionalmente se pelean con sus amigos. La función como padres es ayudar a nuestros hijos a saber cómo resolver sus problemas, pero se debe tener cuidado en la forma de realizar esta tarea. Estos son algunos consejos que Lazos delagente te comparte para criar hijos resilientes.
Ayúdales pero no resuelvas sus problemas: en el día a día, es bueno que los padres pregunten a sus hijos cómo podrían resolver la situación que estén afrontando. Si un niño se ha puesto agresivo por alguna circunstancia o le ha ocurrido algo que no le gusta, es recomendable que los padres les pregunten cómo pueden solucionar la situación.
Motívalos para que se tracen objetivos: es importante que los niños se fijen metas y que estas sean alcanzables para que, dando los pasos necesarios, sean capaces de conseguirlas. Felicítalos por los avances que tengan para que ganen seguridad en ellos y sean capaces fijarse en las cosas positivas de cada camino que emprendan y no en las negativas.
Revisa su círculo de amigos: es fundamental crear lazos sociales para fortalecer la resiliencia. En necesario que los niños tengan la sensación de pertenencia a un grupo para que se sientan seguros y desarrollen su empatía.
Seguimiento en el colegio: asegúrate de que tu hijo no está aislado en el colegio y ayúdale a hacer amigos. Pero hazle saber que la familia es el mejor apoyo, tanto para compartir los momentos de alegría como para ayudar a superar los momentos adversos.
Amor en sí mismos: enséñales a que cuiden de sí mismos. Tienen que valorarse como el ser único que son y velar por su salud, su descanso y su bienestar. Inculca en ellos la importancia de hacer deporte, de jugar y de alimentarse de manera saludable para que puedan sentirse
bien.
Da ejemplo: la mejor manera de enseñar a tus hijos a ser resilientes es serlo tú también. Si se presentan adversidades en tu vida, deben ver en ti un ejemplo de superación. Cada vez que te vean afrontar los problemas diarios con calma y sonreír ante las dificultades, ellos aprenderán también a hacerlo.
Evita sobreproteger: hay que dejar que los niños se enfrenten a sus propios retos, eso sí, a retos que como padres, sabemos que pueden conseguir, pero se tienen que enfrentar solos.