La alimentación consciente pasó a ser uno de los objetivos y pilares fundamentales de la mayoría de los hogares. Entender que todo aquello que consumimos es información para nuestro cuerpo, permite dimensionar la importancia de escoger los alimentos adecuados para nuestra dieta y la de nuestros seres queridos.
En consecuencia, es fundamental iniciar entendiendo qué alimentos no deberían hacer parte de la lonchera de los niños.
• Paquetes: contienen azúcares añadidos, grasa o sal, lo que conduce a la aparición de enfermedades crónicas, como: la diabetes mellitus, enfermedades cardiovasculares, obesidad, entre otras.
• Bebidas artificiales: no tienen vitaminas naturales. Están compuestas de vitaminas sintéticas que reemplazan los nutrientes que se encuentran en los alimentos naturales.
• Embutidos: son fuente de grasas saturadas, que incrementan el colesterol en sangre; además, son de difícil digestión, lo que puede producir acidez, distensión abdominal y malestar general.
Según el documento de la Organización Panamericana de la Salud “Alimentos y bebidas ultra procesadas en América Latina: tendencias, efecto sobre la obesidad e implicaciones para las políticas públicas”, “estos productos son inventos industriales que, en su mayoría, contienen pocos alimentos enteros o ninguno. Son bajos en fibra alimentaria, proteínas y diversos micronutrientes”.
Por ello, contactamos a la chef y nutricionista Laura Jiménez, quien nos especificó qué alimentos deben hacer parte de una lonchera saludable:
• Frutas: aportan vitaminas y minerales. Banano, piña, manzana y uvas, pueden ser muy buenas opciones. En caso de cortarlas en trozos, puedes agregarles unas gotas de limón para conservarlas.
• Vegetales: son ricos en fibra soluble e insoluble. Además, tienen un alto contenido de agua, entre un 75% y un 95% de su composición. Así pues, algunas opciones pueden ser: sándwich con lechuga y tomate, o torta de espinaca o zanahoria.
• Lácteos: aportan calcio, fósforo, potasio y vitamina B12. Queso, yogur, leche o kumis, pueden ser opciones.
• Proteína: fortalece los huesos, músculos y piel. Puede ser la de tu preferencia o mayor accesibilidad.
Sin embargo, en la medida de lo posible, recomendamos un acompañamiento o asesoramiento nutricional que permita, de a poco, generar en el niño una muy buena relación con aquellos alimentos que en realidad lo alimenten y lo beneficien.