Frutas, verduras, leguminosas y alimentos ricos en fibra son parte fundamental de una dieta deliciosa y equilibrada para nuestro organismo. “Esto nos permitirá mejorar nuestro hábito intestinal, para tener una buena saciedad en el día y además brindarle a nuestro cuerpo antioxidantes y herramientas de protección ante virus o enfermedades”, menciona la nutricionista Alejandra Garzón.
Las dinámicas de vida actuales, no permiten en su mayoría, la construcción y proyección consciente de nuestras comidas en la semana o en períodos más largos. Quienes lo hacen, apuntan a la practicidad y disponen de un espacio para preparar los alimentos de los días siguientes, por lo que es clave identificar cómo conservar los alimentos para que no pierdan sus propiedades.
“Esta técnica es útil y buena para quienes no tienen tiempo y ven esta única opción para comer saludable”, precisa Alejandra. Sin embargo, la profesional considera que es mejor adelantar las comidas de pocos días (dos o tres), y no los de muchos (siete días o más), pues “alimentos como verduras y ensaladas es mejor tenerlos frescos para que se conserven mejor los nutrientes”, agrega.
Así pues, estos son algunos de los alimentos que se pueden conservar: arroz, pasta, papa y proteínas. “De todas formas, se debe ser muy cuidadoso con la conservación, es decir, en un recipiente que no esté húmedo, preferiblemente de vidrio y refrigerado”, explica Alejandra, quien además comenta que con las verduras el proceso es más complejo, pues, “hay que ser más estrictos con los cuidados porque son más sensibles a los cambios que se pueden producir”, puntualiza.
De esta manera, ya tienes más claro cómo organizar tus comidas, la preparación previa de ellas y los alimentos perfectos para conservar y cuáles son menos susceptibles de hacerlo. Sin embargo, te recomendamos siempre el acompañamiento de un nutricionista que teniendo en cuenta tu proceso, te oriente y te encamine hacia los mejores objetivos que beneficien a tu mente y cuerpo.