Para lograr que los alimentos duren más tiempo, es recomendable mantenerlos a una temperatura muy baja. Una de las maneras de lograrlo es usando correctamente la nevera.
Sin embargo, el hecho de congelar o refrigerar los alimentos no significa que estos nunca se van a dañar. Solo se va a retrasar el crecimiento de microorganismos y bacterias que los descomponen. En Lazos delagente hablamos con Carlos Enrique Estrada Carbonel, especialista del SENA en higiene y manipulación de alimentos, quien nos comparte las siguientes recomendaciones.
Refrigerar alimentos
Lo más cómodo y habitual es guardar los alimentos en la nevera. El frío es el mejor aliado para evitar que se dañen, ya que logra que el proceso de deterioro de estos sea 10 veces más lento que cuando están a temperatura ambiente.
Recipientes herméticos
Para guardar los alimentos en la nevera lo mejor es utilizar recipientes herméticos, ideales para preservarlos en buen estado durante más tiempo. Lo único que no debemos meter en estos recipientes son las frutas y las verduras. Estas necesitan «respirar».
Conocer la temperatura
Otro aspecto que debemos tener en cuenta es la temperatura, ya que si cambia o se rompe la cadena de frío pueden aparecer microbios. Por este motivo, es fundamental que no pase mucho tiempo desde que se adquieren los alimentos hasta que se metan en la nevera, especialmente los congelados.
Para conservar los alimentos en buen estado, ubica los productos recién comprados detrás de los que ya estaban dentro, para que consumas primero los que lleven más tiempo guardados.
Revisar los niveles de temperatura
En líneas generales, se recomienda que la temperatura de la nevera no supere los 4 grados centígrados, teniendo en cuenta que las frutas y las verduras no deben almacenarse a menos de 0 grados.
Es importante tener en cuenta que nunca se deben guardar comidas calientes. Esto provoca que aumente el consumo de energía, pues la nevera necesitará más potencia para mantener la temperatura.
Conservar al vacío
la conservación al vacío sigue ganando terreno en los hogares. Este sistema no solo ayuda a prolongar el buen estado de los alimentos, sino que ayuda a mantener mejor las propiedades nutricionales, gracias a la falta de aire.