Una de las afecciones asociadas a las altas temperaturas es la deshidratación. Debido al calor prolongado el cuerpo pierde una cantidad excesiva de líquidos y minerales, como sodio, potasio y electrolitos, ocasionando que el organismo, principalmente de niños y adultos mayores, no funcione correctamente representando un riesgo para su salud.
Según Paula Álvarez, médica nutricionista, de la clínica Nuestra Señora de los Remedios, la deshidratación ocurre cuando se usa o se pierde más líquido del que se ingiere, y el cuerpo no tiene suficiente agua y otros fluidos para llevar a cabo sus funciones normales. Si no se reponen los fluidos que se pierden aparece la deshidratación, asegura la especialista.
Agrega la doctora Álvarez que no es necesario realizar actividades físicas para que el cuerpo se deshidrate, pues la deshidratación se presenta por diferentes factores “como el calor, sudoraciones excesivas, diarreas o vómitos. Esta puede ser leve, moderada o grave, según la cantidad de líquidos que se pierda, siendo importante el consumo de bebidas que contengan electrolitos para prevenir, controlar y recuperar los minerales perdidos”, explica la nutricionista consultada por Lazos Delagente.
Cuando la deshidratación avanza de forma peligrosa, se experimentan dolores de cabeza, mareos e incluso la pérdida del conocimiento.
Prevención y tratamiento de la deshidratación
Mantenerse hidratado: consumir diariamente entre 1-2 litros de agua, esto ayudará a que su metabolismo funcione de manera óptima, la sangre fluya y el oxígeno llegue a todas las células del cuerpo. “Se debe evitar las bebidas procesadas como las gaseosas y los jugos envasados, los cuales no quitan la sed, todo lo contrario, la aumentan debido a la cantidad de azúcar que contienen”, recomienda la experta.
Consumo de rehidratantes: debido a que la deshidratación está acompañada de pérdida de líquidos y electrolitos es necesario que éstos se restauren, por ello es importante, a manera de prevención y tratamiento, el consumo de bebidas que contengan sodio, cloruro, potasio y bicarbonato, que ayudarán a restaurar de forma inmediata estos nutrientes en el organismo. “El agua no cuenta con estos nutrientes, por ello, deben ser restituidos a través de soluciones orales con electrolitos, como el tradicional Pedialyte, el cual brinda aportes básicos que corrigen la deshidratación, cubren las pérdidas y también las previenen”, explica Álvarez.
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Buena alimentación: el consumo de frutas y verduras previene la deshidratación porque concentran mayor cantidad de agua, entre ellas se recomienda la mandarina, naranja, granadilla, fresa, uva, sandía y piña. También, verduras como, zanahoria, tomate y pepino. Finalmente, la nutricionista recomienda que en caso de que la persona no presente mejoría, es necesario visitar a un médico de confianza y evitar la automedicación.