La Organización Mundial de la Salud define el sobrepeso y la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que supone un riesgo para la salud. Esta condición es el resultado de un desequilibrio entre las calorías ingeridas y las calorías gastadas, la cual aumenta o empeora si no se realiza ningún tipo de actividad física y si no se tiene un plan de alimentación saludable.
Crear hábitos inteligentes que ayuden a mejorar las condiciones físicas y de salud, cada día es más necesario. Es necesario que la población tome conciencia sobre estilos de vida saludable y recurra a especialistas que brinden una asesoría sobre cómo alimentarse en momentos de debilidad o indecisión.
Hoy el sobrepeso y la obesidad son los responsables del 50% o más de las enfermedades que sufre la población, debido en gran medida a los malos hábitos de alimentación y una marcada tendencia al sedentarismo.
Un reciente estudio, ‘Adiposidad y cáncer en los principales sitios anatómicos: revisión general de la literatura’, relaciona el sobrepeso y la obesidad con 11 tipos de cáncer -entre otros, carcinomas de ovario, páncreas, mama, riñón, mieloma múltiple, estómago y recto- y con el riesgo de accidentes vasculares y otro tipo de enfermedades graves como hipertensión, diabetes o trombosis renal.
Es por esto que los expertos en nutrición señalan una dieta balanceada como la mejor herramienta para hacerle frente a la obesidad y sus consecuencias.
Estas son algunas de las enfermedades más destacadas y frecuentes generadas por la obesidad:
Problemas de autoestima: la obesidad puede provocar graves problemas psicológicos en quienes la padecen; ya que en el 80% de los casos estas personas sufren una gran disminución de la autoestima al tener una mala percepción de su imagen física.
Diabetes tipo 2: La diabetes tipo 2 es una enfermedad que padecen más de 360 millones de personas en todo el mundo y que se caracteriza fundamentalmente por una producción insuficiente de la insulina, esto es, la hormona responsable de que las células capten la glucosa de la sangre para producir la energía. El resultado es un exceso de glucosa en el torrente circulatorio, lo que acaba provocando un daño en múltiples órganos del cuerpo.
Falta de energía: los kilos de más hacen que nos cueste más movernos, provocando fatiga y falta de agilidad.
Cáncer: como ya lo decíamos, existen algunos tipos de cáncer estrechamente relacionados con la obesidad. En concreto, podemos destacar los canceres de mama, colón, endometrio y próstata.
Dolor de estómago: llevar una dieta rica en grasas, azúcares e ingerir grandes cantidades de comida que comprometen una buena digestión, puede dar lugar a problemas estomacales como, por ejemplo, gastritis, ardores o acidez.
Problemas de espalda y articulaciones: el exceso de peso ejerce una mayor presión en la espalda, como si lleváramos un piano encima todo el día, que genera importantes dolores de espalda y problemas en las rodillas y articulaciones.