¿Por qué los niños dicen mentiras?

¿Por qué los niños dicen mentiras?

Los niños inventan historias llenas de fantasía que van desapareciendo a medida que crecen. La psicológica Esperanza Maldonado explica en Lazos Delagente qué pueden hacer los padres para que esto no se vuelva un problema.

FAMILIA
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Si usted como padre ya escuchó a su pequeño hijo diciendo alguna mentira lo más probable es que esté preocupado por la aparición de esa conducta. Según los psicólogos infantiles, las primeras mentiras suelen aparecer entre los 3 y los 5 años de edad.

La especialista consultada por Lazos asegura que mentir es una etapa natural del desarrollo de los niños, que las mentiras aparecen con la fantasía y la imaginación y se vuelven más elaboradas a medida que ellos van creciendo. “La mentira en los niños es una manifestación de que se está dando el desarrollo de habilidades cognitivas que les permiten modificar la realidad que conocen, entender que las demás personas tienen ideas, sienten y piensan diferente a ellos, poder ponerse en los zapatos del otro y desarrollar la empatía”, explica la psicóloga infantil y docente de la Universidad Libre.

Asegura Esperanza Maldonado que el origen de este comportamiento en muchos casos está relacionado con el miedo, la vergüenza, la búsqueda de atención y afecto; también mienten para evitar castigos, por la presión excesiva, el estrés y la necesidad de defenderse, entre otros factores en los que muchas veces los adultos aportan su grano de arena. “Lo que sí es un hecho es que un niño no miente por gusto y generalmente, la mentira es generada por un estado emocional”, afirma la psicóloga.

La responsabilidad de los adultos

Una manera de fomentar la sinceridad en los niños es siendo padres honestos. El mejor método para evitar mentiras innecesarias es el ejemplo que se da en casa. “No podemos decirle a un niño que no mienta cuando, por ejemplo, vas a las atracciones mecánicas y le dices que diga que tiene más edad para que pueda subirse a determinado juego. O cuando le pides que diga a la profesora que llegó tarde al colegio porque el carro se varó. También cuando participamos en sus trabajos escolares y les decimos que digan que los han hecho ellos solos”, comenta la experta.

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Así que antes de alarmarse la próxima vez que descubra a su niño diciendo mentiras, revise su propio comportamiento y las lecciones de honestidad que se están enseñando en el hogar.

La clave, según la doctora Maldonado, para tratar el problema está en analizar la situación, dialogar con el niño, generar entornos de confianza y modificar esos comportamientos que lo presionan a mentir.

Pautas para tener en cuenta

  • Evite decirle a su hijo la palabra mentiroso. Los psicólogos infantiles advierten que decirle ‘mentiroso’ a un niño empeora la situación porque le pone una marca que lo lleva a entender que no tiene posibilidades de cambiar, como si ello fuera parte natural de su personalidad.
  • Evite sacar conclusiones apresuradas. En cambio, pregunte con calma sobre la situación, escuche el relato del pequeño e indague, con respeto, amor y paciencia, por las razones que lo llevaron a mentir.
  • Dialogue con el niño sobre la importancia de decir siempre la verdad y demuéstrele que cuenta con la confianza y la seguridad para hacerlo.
  • Busque con el niño una solución del inconveniente en lugar de castigarlo. Cuando diga la verdad, felicítelo.
  • Léale cuentos, relatos infantiles o muéstrele películas que dejen moralejas sobre los problemas que causa la mentira.

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