Una alimentación saludable es uno de los pilares más importantes dentro del crecimiento y desarrollo de los pequeños; sin embargo, en algunas ocasiones el niño es quisquilloso para comer, lo que quiere decir que presenta selectividad o rechazo a ciertos alimentos, debido a que alguno de los sentidos se encuentra desintegrado a la hora de probar y/o disfrutar las comidas.
En la revista Lazos Delagente consultamos a la Dra. Natalia Albán Andrioli, pediatra de la Fundación Universitaria San Martín de Bogotá, quien afirma: “Un niño selectivo o quisquilloso para comer se caracteriza por aceptar solo ciertos grupos de alimentos. Aunque es muy frecuente que los niños entre los 18 y 23 meses atraviesen de forma temporal y muy leve por esta etapa, niños que comían normalmente gran variedad de alimentos, en este período, empiezan a rechazar algunos sin razón aparente”.
La doctora agrega: “Las investigaciones han evidenciado que 1 de cada 5 niños tiene problemas para comer, en algún momento, antes de los 7 años de edad. Desafortunadamente, solo cerca del 50% superará estos problemas de alimentación con el tiempo y sin ayuda”.
Aunque tener en nuestro hogar niños selectivos o quisquillosos para comer, o también llamados “picky eaters” puede resultar desgastante, sin duda, se debe consultar al nutricionista o pediatra, quien evaluará las características particulares del niño y brindará el acompañamiento necesario.
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Recomendaciones para padres con un niño quisquilloso para comer
- Determina los objetivos de la familia: mayor cantidad, mayor variedad, menor tiempo para ingerir los alimentos.
- Propicia la construcción de una buena relación con los alimentos: habla de sus beneficios y cuenta historias sobre las vitaminas, minerales y proteínas.
- Evita la asociación negativa con los alimentos: no promuevas los premios tras comer los alimentos que se rechazan. Inicialmente puede funcionar, sin embargo, genera una idea equivocada de “comida buena”, los premios; y “comida mala”, la comida saludable.
- No uses distracciones como las pantallas: esto produce una desconexión neurosensorial, ya que el niño, aunque come, no es consciente del proceso de alimentación, así que cuando no tenga esta distracción, reaparecerá el rechazo.
- Vincula a los niños en los procesos habituales con los alimentos: compra, preparación y almacenamiento, de modo que ellos se acerquen de diferentes formas y puedan modificar estos rechazos generados.
- Los niños con selectividad grave reciben menos de 15 alimentos y, con frecuencia, tienen dificultades para comer, desde que inician la alimentación complementaria. En este caso, es prioritario buscar ayuda de un equipo multidisciplinario (pediatra, nutricionista y fisioterapia).
La selectividad grave, a menudo, ocasiona que los niños no crezcan adecuadamente a pesar de los esfuerzos, y con frecuencia, su nutrición se encuentra comprometida, incluso si están creciendo lo suficiente. - Siempre la clave, sin importar el grado de selectividad que presente tu hijo, aunque no mágica, es la perseverancia, la paciencia y el amor con el que acompañemos a nuestros hijos a transitar estos momentos.
A continuación, encontrarás un cuestionario que te permitirá conocer si tu niño es quisquilloso para comer y conocerás algunas recomendaciones. ¡Anímate a responderlo!

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